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Tricicle y la DGT

Los mejores anuncios para prevenir accidentes de tráfico

Como cada verano, la DGT ha lanzado su campaña publicitaria para prevenir accidentes.

Los anuncios de este año nos muestran el testimonio de tres personas reales afectadas por un siniestro en carretera. Jordi, Mar y Anna nos cuentan el impacto que el alcohol, las distracciones o el no respetar la distancia de seguridad han tenido sobre sus vidas.

No son, ni mucho menos, los anuncios más sangrientos e impactantes que podemos ver en España u otros países. En otras ocasiones la publicidad se ha centrado en el propio accidente, mostrando coches aplastados, cristales rotos, cuerpos golpeados sin piedad y abundancia de sangre. No te los vamos a colocar a la vista en este post, pero si quieres ver algunos buenos ejemplos puedes hacer click aquí o aquí.

Este tipo de anuncios contrastan con otros muchos más ligeros e incluso humorísticos, como este spot protagonizado por Tricicle para intentar convencernos de una vez por todas para no utilizar el móvil mientras conducimos, y que la DGT ha lanzado en marzo de este mismo año.

O este otro, patrocinado por una empresa fabricante de vehículos en Malasia, que no duda en darte un susto de muerte (pero con humor) para recordarte la importancia de llevar puesto el cinturón de seguridad en todos los asientos.

¿Son realmente efectivas estas campañas? Al parecer sí lo son, aunque ni es sencillo medir el impacto aislado de la publicidad (los planes estratégicos de la DGT llevan otras medidas aparejadas, como endurecimiento de las sanciones, mejoras en las infraestructuras o acciones educativas en colegios, autoescuelas y otros espacios) ni es el mismo en todos los temas tratados.

Tampoco está claro que los anuncios más crudos sean siempre más eficaces. En primer lugar, porque se produce un efecto de habituación. El primer anuncio que vemos que retrata el dramatismo de un accidente en carretera nos conmueve poderosamente, el decimoquinto ya no tanto. Por ello, las autoridades de tráfico suelen alternar temporadas de anuncios “sangrientos” con otras de mayor amabilidad e incluso humor.

Una excepción parecen ser los anuncios destinados a prevenir los accidentes mortales en vías urbanas, donde un incremento del realismo y la crueldad de la campaña se traduce de forma directa un 7% menos de víctimas mortales. Sin embargo, según un estudio de investigadores de las Universidades de Sevilla y Castilla la Mancha, la regla general es que subir el dial de la crueldad no trae mejores resultados, y que la mejor combinación es una dosis adecuada de realismo y pedagogía para que los conductores cambien conductas de riesgo.

Por ejemplo, parece que los spots funcionan mejor cuando, ante un comportamiento indeseado, se puede mostrar una alternativa clara, como designar un conductor que se mantendrá sobrio en las noches de fiesta y transportará de forma segura al grupo, o parar a echar una siesta si empezamos a notar que el cansancio nos vence en un viaje largo.

En resumen, las campañas publicitarias para concienciar a los conductores para que mejoren sus hábitos al volante tienen efectos positivos, pero no son la panacea.

¿Qué opinas tú de esta publicidad? ¿Has cambiado tu forma de conducir después de haber visto este tipo de campañas?

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